Ainhoa entre tulipanes: en búsqueda de vivienda en Amsterdam

Ainhoa Palacio Gonzalez, colaboradora de Holanda Conecta, apasionada por la comunicación con trayectoria laboral periodística, escribe en nuestro blog sobre sus experiencias personales.

Ainhoa Palacio Gonzalez, colaboradora de Holanda Conecta, apasionada por la comunicación con trayectoria laboral periodística, escribe en nuestro blog sobre sus experiencias personales.

Ainhoa es una periodista de Oviedo en busca de nuevas aventuras en Amsterdam. Hace unos meses decidió romper con todo y dar el salto internacional, y esta ciudad le pareció la más apropiada para hacerlo. Conoció Amsterdam el año pasado y le encantó la ciudad por el ritmo que se vive en las calles, sus dimensiones, el ambiente, los canales, las bicicletas a toda velocidad…

Por eso ha vuelto para quedarse, con muchas ganas de descubrir las diferencias y semejanzas de la vida en España, cómo son los holandeses y los extranjeros y, sobre todo, disfrutar de la experiencia.

Como colaboradora de Holanda Conecta nos cuenta en nuestro blog semanalmente, sus experiencias personales desde su punto de vista periodístico, descubriendo los detalles más interesantes de la vida diaria en la ciudad, las curiosidades artísticas y culturales y todos aspectos que la hacen única. En este primer artículo nos cuenta sus aventuras en búsqueda de vivienda en Amsterdam.

“Y si no encuentras un piso, siempre puedes quedarte a vivir debajo de un puente”.

Es la frase que más me repetían mis amigos los días antes de venir a Ámsterdam, cuando yo ya les había explicado que encontrar una habitación era misión imposible según me habían contado a mí. Les recordé que aquí debajo de los puentes ¡hay agua!, pero en realidad me estaban diciendo que el que busca encuentra y que hay que saber buscar.

En menos de una semana ya sé que no es oro todo lo que reluce, que esto es una selva y que si alguien visita la habitación de tus sueños sólo media hora antes que tú es probable que se la quede y no la hayas ni visto. Los anuncios falsos abundan, y más en los sitios ‘serios’ en los que piensas que jamás los podrías encontrar.

Antes de ponerme a bucear entre las miles de ofertas decidí preguntar a la gente que ya vive en Ámsterdam sobre precios razonables, distancias razonables y qué podría esperar de una casa compartida, una buena opción para los primeros meses, cuando no tienes aún un grupo de amigos porque acabas de llegar.

Con sus pautas y consejos en mente, y después de haber recopilado todas las webs inmobiliarias posibles, empecé a buscar. Sin saber que iba a encontrarme tantas cosas que eran demasiado bonitas para ser ciertas. Claro, nadie pretende vivir en el centro con un presupuesto de tres cifras, pero si está por debajo de lo que pretendías pagar tú por una habitación, ¿por qué no? Y cuando escribes al propietario o a la persona responsable del piso llegan las primeras ‘cosas raras’:

  • Se disculpan porque no están en el país en este momento y te mandan más de 20 fotos de un piso que puede ser el del anuncio o no. Yo he decidido pensar que nunca lo es.
  • Te piden que pagues una fianza y un mes por adelantado sin ver nada. Claro, lo más normal de este mundo. Te obliga a pensar si es que aquí se hace así, hasta que preguntas y la gente normal te dice “no lo hagas ni loca”.
  • Te dicen que una vez tengas todos los pagos te envían las llaves por correo, que sólo tienes que esperar. ¿Y si hay huelga de Correos ese día? ¿Te quedas con la maleta en la calle o te pones el bañador para irte bajo los puentes?
  • Te preguntan si puedes pagarles el desplazamiento hasta Ámsterdam porque viven en otra ciudad y no quieren arriesgarse. Vale, ¿pero en clase turista o business?
  • Te cuentan que ese mismo día les ha salido un trabajo en otro país (Nigeria, Turquía y Senegal, según mis experiencias) y no podrán enseñarte el piso, pero querrían. Pues nada, les das la enhorabuena por el trabajo y te quedas pensando que si a tres personas que escribes les dan trabajo justo el día que les escribiste a lo mejor deberías de empezar a cobrar por ello, o tienes superpoderes y no lo sabías.
  • Te repiten hasta la saciedad que buscan una persona honesta y responsable, y también de confianza. Muy confiada e inocente, también, porque habrá personas desesperadas que se lo planteen y lo hagan, por desgracia. Por eso se sigue haciendo.

¿Y qué pasa con el resto de anuncios?

Los hay normales, los hay que piden barbaridades por una caja de zapatos a 600 kilómetros de la última casa habitada y los hay que exigen demasiado. Sólo hay que tener mucha paciencia y no dejarse engañar.

Posted on February 20, 2015 and filed under Ainhoa entre tulipanes.